ARTE DIGITAL
Ya en la época moderna se vislumbraba un profundo cambio en el arte y se pronosticaba uno aun mayor. El crecimiento de los medios, la flexibilidad y precisión de los mismos y las ideas y costumbres que introducían, es decir, el poder de la técnica de actuar sobre las cosas, invadía todos los ámbitos de la vida, incluso el privado.
Por aquellos tiempos Walter Benjamín sostenía que los procesos de producción y distribución habían producido cambios cualitativos que modificaban la obra de arte. La reproductividad técnica no era mera repetición a mayor velocidad y menor costo por medio de dispositivos técnicos poderosos sino que implicaba la transformación misma del objeto y con ello de las categorías estéticas con las cuales se los comprendía. El medio técnico al que Benjamín se refería eran el cine, la radio y la fotografía.
Hoy en día se generaliza la producción y distribución de imágenes digitales las cuales ya no necesitan poseer referentes ubicables en la realidad, la representación no es indicial ni testimonial, por lo que nos situamos en una tarea semejante a la de Benjamín en torno a la necesidad de cambiar las categorías con que analizamos y evaluamos la experiencia estética.
El uso general es de técnicas y representaciones inmateriales, aunque también puedan ser indiciales (scanner, digitalización de una fotografía), siempre es posible transformar la imagen y por esta misma razón el objeto pasa a ser diferente a su referente en el mundo físico real.
No hay duda de que el objeto sufre un cambio, pero vale preguntarse si esta diferencia en la representación es lo que distingue a una obra digital de una tradicional.
Podría decirse que el arte digital es aquel que se realiza por ordenador dejando definitivamente a la obra en si misma en dicho soporte, pero ¿qué pasa con las obras que se originan con técnicas tradicionales y luego se pasan el soporte digital, ya sea para perfeccionarlas o difundirlas en este medio? Asimismo nos podemos preguntar que ocurre con las obras que se extraen del medio digital para por ejemplo copiarlas?
No puede saberse con exactitud que una obra quedara definitivamente en ese soporte, ya que siempre es posible su manipulación; no obstante se pueden apreciar on line, obras realizadas únicamente con técnicas digitales. Para ello ir a:
www.behindimage.cjb.net
http://www.manueljodar.com/digital2.htm
Tal vez lo obvio pero mas importante es que el arte digital ha dejado de ser una obra única, un producto artesanal irrepetible, de allí se deduce que el poder del medio digital radica en su condición infinitamente maleable y dinámica.
También sabemos que las barreras entre emisores y receptores se hacen mas pequeñas dentro de este nuevo arte, el artista es al mismo tiempo espectador al tener el público mayor acceso a las formas de producción digital y el espectador es también un emisor en potencia.
Así en nuestra cultura visual lo importante parece no ser la relación entre la imagen y la cosa representada sino el intercambio entre la imagen y el espectador. No cabe duda de que el arte digital ofrece un amplio espacio para la participación y difusión. Las nuevas tecnologías y medios digitales se distinguen principalmente de los tradicionales por su interactividad, esta relación humano-maquina de la cual surgen los productos y que permite que el espectador tenga contacto, participe del mundo en el cual esta inmersa la obra. De esta forma, el espectador de arte ha dejado de ser pasivo y se ha alejado de la mera contemplación, ahora puede penetrar en el espacio de la obra de arte digital.
Por aquellos tiempos Walter Benjamín sostenía que los procesos de producción y distribución habían producido cambios cualitativos que modificaban la obra de arte. La reproductividad técnica no era mera repetición a mayor velocidad y menor costo por medio de dispositivos técnicos poderosos sino que implicaba la transformación misma del objeto y con ello de las categorías estéticas con las cuales se los comprendía. El medio técnico al que Benjamín se refería eran el cine, la radio y la fotografía.
Hoy en día se generaliza la producción y distribución de imágenes digitales las cuales ya no necesitan poseer referentes ubicables en la realidad, la representación no es indicial ni testimonial, por lo que nos situamos en una tarea semejante a la de Benjamín en torno a la necesidad de cambiar las categorías con que analizamos y evaluamos la experiencia estética.
El uso general es de técnicas y representaciones inmateriales, aunque también puedan ser indiciales (scanner, digitalización de una fotografía), siempre es posible transformar la imagen y por esta misma razón el objeto pasa a ser diferente a su referente en el mundo físico real.
No hay duda de que el objeto sufre un cambio, pero vale preguntarse si esta diferencia en la representación es lo que distingue a una obra digital de una tradicional.
Podría decirse que el arte digital es aquel que se realiza por ordenador dejando definitivamente a la obra en si misma en dicho soporte, pero ¿qué pasa con las obras que se originan con técnicas tradicionales y luego se pasan el soporte digital, ya sea para perfeccionarlas o difundirlas en este medio? Asimismo nos podemos preguntar que ocurre con las obras que se extraen del medio digital para por ejemplo copiarlas?
No puede saberse con exactitud que una obra quedara definitivamente en ese soporte, ya que siempre es posible su manipulación; no obstante se pueden apreciar on line, obras realizadas únicamente con técnicas digitales. Para ello ir a:
www.behindimage.cjb.net
http://www.manueljodar.com/digital2.htm
Tal vez lo obvio pero mas importante es que el arte digital ha dejado de ser una obra única, un producto artesanal irrepetible, de allí se deduce que el poder del medio digital radica en su condición infinitamente maleable y dinámica.
También sabemos que las barreras entre emisores y receptores se hacen mas pequeñas dentro de este nuevo arte, el artista es al mismo tiempo espectador al tener el público mayor acceso a las formas de producción digital y el espectador es también un emisor en potencia.
Así en nuestra cultura visual lo importante parece no ser la relación entre la imagen y la cosa representada sino el intercambio entre la imagen y el espectador. No cabe duda de que el arte digital ofrece un amplio espacio para la participación y difusión. Las nuevas tecnologías y medios digitales se distinguen principalmente de los tradicionales por su interactividad, esta relación humano-maquina de la cual surgen los productos y que permite que el espectador tenga contacto, participe del mundo en el cual esta inmersa la obra. De esta forma, el espectador de arte ha dejado de ser pasivo y se ha alejado de la mera contemplación, ahora puede penetrar en el espacio de la obra de arte digital.

